Como una ciudad verde en mitad de la ciudad de la piedra, el cemento y el asfalto; como un pequeño universo con sus palacios de cristal, sus paseos regios, sus cruceros de interior por el estanque, sus iglesias en ruinas, sus arquitecturas arbóreas y su enigmático monumento a los ángeles caídos, el Retiro madrileño es la mejor representación del alma soñadora de la ciudad que Machado definió como "rompeolas de todas las Españas".
Pasear por el Retiro es siempre una experiencia, pero más estos días de primavera cuando es posible encontrarnos, entre árboles en punto de floración, deportistas concentrados en la música de sus cascos y el ritmo de sus pies y parejas de enamorados, con toda una "marejada emocional y turbulenta" (Juan Ángel Vela del Campo dixit) en forma de pinturas y esculturas del artista vasco José Ibarrola. La Casa de Vacas del parque madrileño, un delirio de reyes que hoy es uno de los espacios más populares de esta gran urbe europea, acoge desde el pasado martes una impresionante colección de miradas (dubitativas, introspectivas, nostálgicas, derrotadas, vibrantes, incrédulas, soñadoras, seductoras... nunca inquisitivas) de este creador de estilo personal que expresa como muy pocos el espíritu de nuestro tiempo: un desbordante mundo interior que apenas logra aflorar en el brillo de unos ojos, amordazado por el ruido de una sociedad donde la comunicación verdadera es un proceso cada día más complicado y confuso. El sonido de una música secreta; el regusto de un vino viejo; el sabor amargo del tiempo perdido, de la decisión equivocada; la duda que nos asalta en el quicio de una puerta... todo eso y mucho más se adivina en las pinturas de José Ibarrola, donde la "sozoología" de los animales que se "cuelan" en el marco de sus cuadros no hace sino aumentar la dosis de inquietud de todo este universo de preguntas sin respuestas. Todo ello arropado, además, con una maravillosa melodía de colores que matizan, connotan, suavizan, humanizan y armonizan emocionalmente las turbulencias que se presienten en el interior de sus personajes.
Esculturas, artefactos y otras muestras de la permanente inquietud artística de José Ibarrola acompañan magníficamente a esta colección de miradas que da título a su muestra madrileña. Pero yo me quedo sobre todo con las miradas. Las miradas de esas dos decenas de personajes que han viajado desde Bilbao hasta Madrid para buscar también la complicidad de los visitantes y los paseantes del Retiro. Y de entre todas esas miradas, incluso diría que me quedo con una. Me quedo con la mirada de la dama de los barquitos de papel, tan bella y equilibradamente sentada entre los pliegues de tafetán rojo de un sofá cuyos brazos, sin embargo, "giran" como la espiral de un secreto sueño freudiano... Ya lo dijo Bécquer: "Por una mirada, un mundo".
"Mirar alrededor". Obras de José Ibarrola. Casa de Vacas del Retiro. Madrid. 10.00-21.00 horas. Hasta el 30 de abril.



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