Compulsiva devorachuches

Prácticamente adicta. A las gominolas, al regaliz, a las nubes, a los toffes, a los caramelos... Por no hablar del chocolate y los bombones. Intentas evitarlo pero, en el fondo, lo que más te gustaría es vivir en la Fábrica de Chocolate del señor Wonka.

 

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Últimamente, las humildes gominolas y el clásico regaliz se han sofisticado hasta extremos aún más deliciosos. Ahora, como los muebles, son de diseño y vienen de Suecia. Llevan los suecos devorando golosinas y chocolates más de cien años. Es el país que más consume por habitante. Así que han llegado a convertirlas en una verdadera experiencia, en la que los sabores, los colores, las formas y las texturas cambian, juegan, sorprenden y hacen instantáneamente felices a quienes las prueban.


Desde el brumoso norte han llegado a España y ya ocupan algunas de las tiendas más glamurosas de la capital. En Nuñez de Balboa 28 está la más conocida: Oomuombo. También han abierto en Alcalá, 129 y en Fuencarral, 27. Y más recientemente en Alcalá de Henares, calle Mayor, 76. Good sweets for big children. Ese es su lema. Buenas chuches para niños grandes. (Que es lo que en el fondo somos). Placer, diversión y calidad. Disfruta de sus gominolas ultraácidas que se vuelven dulces tras unos momentos de chupeteo, de su regalíz salado en forma de calavera, de las gelatinas de colores y de las nubes rellenas. Y todo sin conservantes ni colorantes, y muchas de ellas aptas para celiacos y diabéticos.


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En Atocha 16 a muy pocos metros de la Puerta del Sol y de la Plaza Mayor está Pröva-Lo, una tienda de golosinas importadas, la mayoría de Suecia, aunque también las hay finlandesas y danesas. Muchos de estos dulces suecos, que en apariencia pueden recordar a las chucherías tradicionales, son verdaderas delicatessen con nuevos y sorprendentes sabores. Y están tan cuidadas que la mayoría son aptas para celiacos e intolerantes a la lactosa, sin colorantes artificiales, libres de grasas trans y que no han sido manipuladas genéticamente. Prueba los caramelos duros de arándanos o las balas de frambuesa, goma ácida de las buenas.

Sött & Salt, en Goya 113, es otra de las tiendas donde se venden golosuecas. Abrió en 2009 y desde entonces han vendidos kilos y kilos de golosinas. Este mismo año han abierto otra en Santa Engracia 43. Venden vanguardia en forma de chuchería. Y unos deliciosos ratoncitos de tutti frutti.

 

En la calle Fuencarral 133 llama la atención el colorido escaparate de Bon Bon. Están especializados en dulces de todo el mundo, no sólo suecos. Aunque también son una auténtica tentación  los toffes de Holanda o las Jelly Belly americanas con sabores tan chocantes como a palomitas, 7Up, tarta de manzana o algodón de azúcar. Tienen más de 160 tipos distintos de gominolas y caramelos.

 

Las bolsitas se suelen quedar pequeñas.


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