Julio 2010 Archivos

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La mirada ajena es, a menudo, la que mejor ve. Viene un extranjero, nos mira, y no entiende nada. Pero desde esa perplejidad, detecta cosas que a nosotros se nos escapan.

 

Tal vez por eso, la Fundación Ortega Muñoz, radicada en Badajoz, ha puesto en marcha una iniciativa que consiste en invitar a escritores totalmente ajenos a la realidad extremeña a visitar este prodigioso rincón.

 

El escritor húngaro László Krasznahorkai ha sido el primero. Y después de su viaje por Extremadura nos ha dejado un intenso relato El último lobo, primer libro de la colección Territorios Escritos. La naturaleza, la relación tan estrecha de la gente con la naturaleza, es lo que más sorprendió al escritor. "Una relación que tal como la vi aquí, creí que estaba perdida".

 

El hilo conductor de su viaje, de la mano de un guarda forestal, le llevó por la Sierra de San Pedro, donde termina la provincia de Cáceres, en los últimos recodos donde dieron muerte a los últimos lobos. No hace tantos años. El relato se tensa al rememorarlo, en unos tiempos que aún se debaten entre la aniquilación de animales salvajes considerados dañinos o su protección. Aunque para ellos, ya es tarde.

 

Se estaba poniendo el sol, y al hablar del último lobo, mirando fijamente hacia delante mientras conducía el jeep, comentó el guarda forestal en voz baja: "El amor de los animales es el único amor que el hombre puede cultivar sin cosechar desengaño".
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Desde los inicios del pasado siglo llevan Las Golondrinas paseándose por el puerto y el litoral de Barcelona, en un humilde y encantador periplo náutico. Hemos cambiado de siglo y de costumbres, y ahí siguen. Aunque han incorporado nuevas y modernas embarcaciones, siguen manteniendo todo su encanto Lolita, Encarnación y María del Carmen, con sus cascos de madera.


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Las taquillas de Las Golondrinas se hallan delante del monumento de Colón, en el Portal de la Pau, muy cerca de donde se amarran las embarcaciones. Ofrecen dos tipos de viaje. El tradicional recorre, durante 35 minutos, todo el puerto hasta llegar al rompeolas. El completo, de hora y media de duración, sale del puerto y navega a lo largo del frente marítimo de Barcelona hasta la zona del Forum, con modernas embarcaciones de casco transparente que permiten ver el fondo marino y la sala de máquinas.

 

Pero llega el verano y hay que escapar del calor de la noche urbanita. Las Golondrinas nos ofrecen un nuevo plan para los viernes y sábados por la noche: el Cine Mar. Mientras navegas a la luz de la luna, puedes ver las mejores obras del cine mudo acompañadas al piano mientras tomas algo.

 

Charles Chaplin, Buster Keaton, Stan Laurel, Oliver Hardy, Harold Lloyd y todos los demás, estarían encantados. En la última fila, con una enorme bolsa de palomitas.

 

Información
Precio:25 euros.

Programación: aquí

Horario: Viernes y sábados a las 22 horas.

Dónde: Portal de la Pau. Frente al monumento a Colón.

Tel: 93 442 31 06

Web: www.lasgolondrinas.com

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Sales del metro, cruzas un semáforo y caminas sin prisa por una de las grises aceras del barrio de Salamanca. A la vuelta de la esquina, en la calle Castelló aparece el cuadrado edificio de la Fundación Juan March.

 

Las puertas se abren solas. A la derecha queda una sala casi en penumbra. De sus paredes cuelgan doce pequeños grabados y tres acuarelas. Nada más. Avanzas despacio mientras te acostumbras a la escasa luz y empiezas a distinguir vasos, botellas, jarras encima de una mesa.

 

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La Fundación ha inaugurado, aprovechando unas obras de remodelación, este nuevo espacio dedicado a presentar selectas muestras de formato reducido, con estas obritas de Giorgio Morandi, todas ellas naturalezas muertas, fechadas entre 1927 y 1962.

 

Giorgio Morandi (Bolonia, 1890-1964) era un extraordinario pintor, de carácter reservado y contemplativo, que logró mantener su arte y su vida al margen de la corriente general del siglo. Siempre respetó la artesanía y creyó en la disciplina y en la humildad del artista.

 

Parte de la iconografía del pintor boloñés son simples vasos y botellas que, colocados sobre una mesa, se convierten en los principales protagonistas de sus cuadros. Buscaba "la metafísica de los objetos más comunes" y creía en "las leyes eternas del dibujo geométrico, el fundamento de toda gran belleza y de toda profunda melancolía".

 

Son doce grabados y tres acuarelas. Cuesta llamarla "exposición". Es apenas una pequeña sala. Pero suficiente para contener un arte en calma, un silencio obstinado que se pierde sin remedio, sepultado bajo el fragor de las apoteósicas exposiciones de largas colas, inauguradas bajo los focos y consumidas con bulimia.

 

Giorgio Morandi: Tres acuarelas y doce aguafuertes

Hasta el 18 julio 2010

Fundación Juan March

Castelló, 77. Madrid
Cerrado sábados, domingos y festivos

Web: www.march.es/index.asp


Naturaleza muerta, 1930
Estampa. Calcografía. Aguafuerte


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