
En lonchas, en lonjas, en virutas
o en lascas. El jamón ibérico de bellota. Si la forma de cortar el jamón (cortar bien,
se entiende) tiene algo de rito, el gesto de coger las finas láminas
desprendidas sobre el plato con los dedos y llevarlas a la boca tiene algo de
sacramental. Y es en estos casos cuando me viene a la mente la palabra
retrogusto, que no sé si está en el diccionario. Pero es igual. Es dificil
encontrar un sabor semejante.

En ese ancho pasillo situado al oeste de nuestra península que va del norte de la provincia de Huelva al sur de la provincia de Salamanca, atravensando de cabo a rabo Extremadura, hoza despreocupado y voraz el cerdo de raza ibérica, al cobijo de interminables encinares. Después del lento milagro de la curación llegan los jamones, con menos frecuencia de la que quisiéramos, a nuestras despensas.
También te asesoran los maestros cortadores que muestran y explican las características que distinguen a cada jamón según la zona de corte y el lugar de procedencia. Sólo doce personas máximo, previa reserva, pueden acceder a la degustación. Y algunos de los mejores cocineros del mundo (Ferrán Adrià, Alain Ducasse, Paul Bocusse...) han disfrutado de estos jamones ibéricos de bellota.
Después de cada bocado, sólo falta decir "Amén".
Jamonísimo
www.jamonisimo.com
Horario degustación: de 8.00h a 21.00h (lunes-viernes) y de 8.00h a 14.30h (sábados)
Horario tienda: de 9.30h a 14.30h y de 17.00h a 21.00h (lunes-viernes) y de 9.30h a 14.30h (sábados)


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