
Sumergidas, junto a un banco de ostras, sin apenas luz, suspendidas y a merced de las corrientes marinas, balanceándose lentamente. Así han estado entre dos y seis meses las botellas de vino de Rioja Alavesa que Bodegas Vallobera sacará al mercado, con el nombre de Terran Perla 2007 de Vallobera en breve.
En una rompedora propuesta decidieron elaborar un Rioja
Alavesa como si de una ostra se tratase. En las idóneas aguas de San Carlos de
En el mar, a las botellas no les llega prácticamente luz, evitándose así oxidaciones, la humedad es constante y en estas aguas aumenta muy lentamente la temperatura hasta llegar a los 22 grados. Además, el leve balanceo de las botellas al estar suspendidas y expuestas a corrientes puede producir resultados diferentes a los de la estática crianza en bodega.
El Hotel Villa de Laguardia acogió hace escasos días una cata de expertos que descubrieron sus peculiares características aportadas por el medio marino. Con las diferentes notas de catas tomadas por los asistentes se pretende establecer el tiempo idóneo que las botellas deben permanecer bajo el mar, durante su insólita crianza submarina.


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