Quién iba a sospechar que la entrada anterior fuera la penúltima y ésta que estás empezando a leer ahora sería (es) la última. La última de A la última. Y quién iba a sospechar que esta especie de caótico y heterogéneo cuaderno de bitácora, que fue iniciado casi a la fuerza, duraría justamente dos años.

 

Porque hemos visto aullar a los papas de Francis Bacon en la salas de El Prado, nos hemos tomado un café justo en la mesa que da a la calle en La Buena Vida, y ya por la noche una probadita de mezcal en La Botica de la Condesa, en honor al cónsul de Cuernavaca, luego nos fuimos hasta Jerez de la Frontera (menuda zapatiesta), y en Valencia nos alojamos en La Casa Azul, y era como estar dentro de una casa de muñecas, entonces Dalí nos prestó sus relojes, que tuvimos que llevar con cuidado, ya en Sevilla, por el torno (ave maría purísima), unas monjitas nos vendieron dulces, y fuimos también al Womad en Cáceres, y nos chupamos los dedos en Espaisucre, un restaurante en Barcelona donde sólo sirven postres, viajamos a la Feria del Queso de Trujillo, y al Festival de Títeres de Alcázar de San Juan, en A Coruña vimos asombrados las polaroids de Tarkovski, y dimos un paseo, de vuelta en Madrid, ya en El Pardo, por la otra Casita del Príncipe, tarareamos entonces improbables canciones del verano, y en estos tiempos de gps y google earth, pasamos la tarde en una tienda de mapas antiguos, en Pedraza asistimos al Concierto de las Velas, para viajar después hasta Deià, y de aquí a Salamanca, para ver su cielo, hojeamos más tarde un libro de poesía medieval y cenamos, después, en Lamucca, un restaurante de Madrid en el que también puedes comprar la vajilla y el mobiliario (póngame un filete y esa silla), bebimos vino criado en el fondo del mar, y nos paseamos por las recién descubiertas piedras del teatro romano de Medellín, más piedras vimos en el Festival Hay de Segovia, y ya en Madrid compramos algo de ropa en el Nómada Super Market, dimos, también, algunas pistas para disfrutar de los mejores gin-tonics del país (ahora en cuanto acabe de escribir esta entrada pienso tomarme uno), vimos objetos de vidrio del tiempo de los romanos en el Museo Arqueológico de Badajoz, asistimos, por los Santos, a una representación del Don Juan de Zorrilla (cuán gritan estos malditos), y fuimos después a Jamoníssimo, a por una lascas del mejor jamón ibérico, nos tomamos luego una Estrella Damn Inedit y estuvimos en una exposición de caracolas que fueron recogidas durante años por Pablo Neruda, en Dans Le Noir? de Barcelona cenamos a oscuras, totalmente, saboreamos también un aceite hecho con seiscientas sesenta y siete aceitunas, y no, no llegamos a ir a esa tabernita de la calle del Limón, aunque sí a tomarnos un vodka y unos blinis en 1917, y de vuelta a Barcelona fuimos a un icebar (si lo pides del tiempo sí que va a estar frío), para ya por la noche, navegando a bordo de una "golondrina" por el puerto, ver películas de Chaplin y Keaton, de la mano de un escritor húngaro buscamos el rastro del último lobo que habitó la sierra de San Pedro, de regreso, nos aislamos en una especie de bañera en la que experimentar la total ingravidez (aaah), volvimos a ver de noche el prodigioso cielo de Monfragüe, comimos, sin saber muy bien qué era eso, unos gnoquis de tupinabo, descubrimos Kerala muy cerquita de El Retiro, probamos unas tartas de alta costura, recorrimos Barcelona en sidecar, nos hartamos de chuches en una curiosa ruta por Madrid, decoramos la casa con el colorista cuadro de nuestro código genético, inauguramos un relais&chateaux en el corazón antiguo de Cáceres, y también la escalera real del monasterio de las Descalzas Reales mientras escuchábamos a Led Zeppelin en el ipod, en Trujillo dormimos en la casa natal del descubridor del Amazonas, Francisco de Orellana, nada menos, y de vuelta a Madrid no se nos ocurrió otra cosa que comer en el suelo y recomendar una carnicería...

 

Lo raro es que quede algún lector. Porque ha sido como un extraño batiburrillo que no parecía tener otro objetivo que el de descolocar. Pero, no sé. También hay un hilo común, prácticamente invisible, que nos llevaba de una cosa a otra. Y ese hilo era el deseo de no aburrir.

 

(En los lejanos tiempos del blanco y negro y del uhf, de vez en cuando ponían unos dibujos animados distintos, diferentes de la abundante repetición de los de siempre -el oso Yogui, el Correcaminos, el Pájaro Loco, Bugs Bunny, Tom y Jerry...- que también nos encantaban. Pero éstos de los que hablo, eran otra cosa. Creo recordar que los hacían en la antigua Checoslovaquia. Eran de plastilina, también de alambre o de trapo, o simplemente dibujados. Tenían una rara magia hecha a mano y un especial encanto en las historias. Y cuando terminaban, no aparecía el terrible letrero de FIN o de THE END, sino el más enigmático de KONIEC. Que me parece que significa lo mismo).

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S.P.A. Salute per aqua. El agua como fuente de salud. De los antiguos romanos a los más refinados pueblos del oriente. Aunque ahora, aquellos venerables balnearios del tiempo de nuestros abuelos se han convertido en modernísimos lugares con sofisticadas máquinas y mecanismos hidráulicos en los que despojarnos de nuestras pequeñas y cotidianas dolencias.


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Pero no nos es suficiente ya el agua y nos ofrecen sales, fangos, algas, aceites de diversos orígenes, arenas volcánicas, piedras calientes, compresas herbales y aromáticas, distintas frutas, chocolates, miel, vino y cualquier otro elemento que pueda aportarnos unos gramos de recuperación y unas micras de bienestar.

 

Hay selectos spas que te ofrecen un Cremoso de cappuccino con virutas de chocolate o un Mousse de chocolate al aroma de almendras dulces, y cuando piensas que se han equivocado y que te han dado la carta del restaurante, te das cuenta, menos mal, de que, efectivamente, se trata de unos masajes antioxidantes y antiestrés que aprovechan las propiedades del chocolate caliente.

 

Con las piedras volcánicas es más difícil que te equivoques, pero con otros tratamientos es mejor andar con la boca cerrada, no vayamos a tragar vino. O sidra. Existen paquetes que incluyen baños de hidromasaje con vino, y también los hay que aprovechan las propiedades saludables y estéticas de la sidra. Ya sabemos que la manzana tiene propiedades desintoxicantes, regenerativas, hidratantes, antiarrugas y relajantes.

 

Más recientemente han explorado, allá por la parte de Valencia, claro, las propiedades terapéuticas de los cítricos. Por lo visto, la cáscara de naranja es ideal para la exfoliación.

 

Y, tal vez acordándose de la tomatina de aquellas tierras, un balneario ubicado en Mazarrón incluye entre sus servicios una escapada Vital Care basada en la tomaterapia. El licopeno es un carotenoide que da el color típico al tomate y cuya característica más importantes es su capacidad antioxidante, lo que retrasa el envejecimiento de las células. Además, entre tanto tomate, te sentirás fresca como un lechuga.

 

Chocolate: Le Méridien Ra Beach Hotel & Spa

Piedras volcánicas: Gran Hotel Bahía del Duque Resort

Vino: Villa de Laguardia

Sidra: Hotel-Spa Hostería de Torazo

Naranja: Mas de Canicattí

Tomate: Hotel Sensol Balneario Golf

 

Foto: Scott Haywood/Creative Commons

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A menos que seas vegetariano, contemplar el mostrador de tal vez la mejor carnicería de Madrid resulta siempre una completa gozada. Ternera, buey, cerdo ibérico y cordero se muestran sobre los aparadores en todo su esplendor. Las piezas son magníficas.


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Estamos hablando de Raza Nostra, un establecimiento especializado en carnes frescas ubicado en el Mercado de Chamartín. Tienen tanto las mejores carnes españolas como las internacionales. Incluso, aunque a un precio exorbitante, la auténtica carne de buey, de wagyu, más conocida como buey de kobe.

Pero destaca por tener todas las razas autóctonas españolas. Aquí venden incluso las menos frecuentes, como la Carne de Buey de Raza Rubia Gallega -que es la carne española más cara-, la Carne de Retinto de Extremadura o la Carne Morucha de Salamanca, entre otras. Tienen también otras más habituales, como la Ternera Blanca de Ávila o la Carne de la Sierra del Guadarrama, en sus variedades Avileña, Charolesa y Limusina.


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Además, en el mismo establecimiento está Hamburguesanostra, donde tienen más de 30 tipos de hamburguesa diferentes, cuyas recetas han sido elaboradas por el chef Juan Pozuelo. Son verdaderas hamburguesas de autor divididas en tres categorías: gourmet, classic y economic.

Entre las gourmets destacan la Americana (carne de vaca gallega y una pizca de tocino ibérico), la Juan Pozuelo (ternera de la sierra de Guadarrama con cebolla pochada, trufa y pistacho), la Japonesa (con wasabi en polvo) o la 4 Quesos (ternera con idiazabal, picón tresviso, tronchón de cabra y manchego curado).


En las categorías classic y economic tienen otras variedades como la Mexicana (con frijoles y chiles), la de Hamburgo (con pepinillos y mostaza), la de Soja (con brotes de soja y tofu), la Exótica (con pasas, piña y curry), la India (con cardamomo, canela, cúrcuma y azafrán) o la Moruna (de carne de magro de cerdo duroc con patata cocida, pimentón, orégano y cúrcuma).


Porque ir al mercado sin prisas siempre es una delicia.


Mercado de Chamartín
Puestos 34-35-36-37
Bolivia, 9 - 28016 Madrid.
Tel. + 34 91 457 1541
Web: www.razanostra.com

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En el santo suelo. O entre cojines. O tumbado a la romana sobre un canapé. En algunos restaurantes de Madrid puedes olvidarte de las sillas y comer en el mismo suelo. Resulta sorprendente, distinto, divertido. Aunque a veces algo incómodo si no cambias de cuando en cuando de postura.


Y no estamos hablando de cualquier sitio. Algunos son restaurantes a la última. De lo más cool. Puro diseño. Aunque tengas que comer, literalmente, tirado por los suelos.


En pleno barrio de Malasaña se halla el restaurante Ojalá (San Andrés, 1; tel. 91 523 27 47) de sorprendente decoración bañada por una cálida iluminación que colorea las paredes de ladrillo visto. Pero más peculiar resulta el sótano que se abre como una pequeña playa subterránea, con luces tenues y arena cubriendo el suelo. Mesas bajas y cojines son el único mobiliario.


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En Mezklum (Príncipe, 16; tel. 915 21 89 11 y 915 228 665) local de diseño absoluto, la carta no se acaba en los platos. Puedes elegir entre cenar echado o sentado. Bien en mesa o bien de forma más desenfadada, en pareja o en grupo, desde cómodas camas. Líneas puras, una carta sorprendente, imaginativos cócteles, mucha diversión y espacios reservados completan la mezcla.


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En pleno centro de Madrid, Ene (Nuncio, 19; tel. 91 366 25 91), es mucho más que un restaurante. Además de ser un bar de copas de inspiración japonesa, en él pueden degustar platos orientales cómodamente tumbados en un tatami, mientras se escucha a DJ's del todo mundo en directo. También se puede comer o cenar a base de raciones, verdaderos bocados de alta cocina, o a la carta.


Pero son los árabes los que aún siguen desde el mismo suelo degustando la maravillosa cocina del desierto. Al-Jaima (Barbieri, 1; tel. 91 523 11 42) es un restaurante de cocina marroquí situado en el barrio de Chueca, con una decoración al estilo beduino y dos salones. En uno de ellos se puede comer sentado sobre las alfombras a la usanza de los habitantes del desierto. En un ambiente muy tranquilo y acogedor, que te traslada a otro ritmo y otras formas de vida. Unas grandes bandejas de cobre labrado que cubren antiguas tinajas conforman las peculiares mesas. Una enorme alfombra cubre el suelo, y sobre ella, infinidad de cojines de variopintos tamaños, formas y colores ayudan al comensal a estar más cómodo.


Arabia (Piamonte, 12; tel. 91 532 53 21) es un delicioso restaurante, cuidado y divertido, en el que elaboran un cuscús libio en el que a las variadas verduras añaden dátiles, piñones y pasas. En él se puede comer a lo occidental, esto es, en una sillla y en una mesa como dios manda, o bien en mullidos cojines sobre el suelo.


Aunque si tienes pensado invitar a tu abuela a comer o a cenar, mejor piensa en otras opciones menos agresivas para su artrosis.

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El año que está a punto de caernos encima va a servir también para conmemorar el V Centenario del nacimiento en Trujillo de Francisco de Orellana (1511-1546), el descubridor del río Amazonas y uno de los mayores aventureros de la historia del reino de España.

 

Tenía sólo 16 años cuando Orellana decide embarcarse hacia los nuevos mundos. Con sus primos Francisco, Juan, Hernando y Gonzalo Pizarro participa en las conquistas de Lima, Cuzco, Puerto Viejo y Trujillo, para fundar en 1538 la ciudad de Santiago de Guayaquil.

 

Pero ha pasado a la historia por una de sus expediciones, en la que, al borde de la desesperación, lo enmarañado de las espesas selvas, los ataques de los indios, las picaduras de insectos y las mordeduras de serpientes venenosas, le llevaron a adelantarse con unos pocos hombres en dos barcazas a través de los ríos Napo y del Coca. Perseguidos por las tribus que poblaban aquellas zonas, desde los aucas y los jíbaros hasta los omaguas, y sorprendidos por unas exuberantes guerreras que disparaban flechas envenenadas -las amazonas con las que Orellana bautizaría al mayor río del mundo- llegaron exhaustos, el 26 de agosto de 1542, a su desembocadura.

 

Ahora, aquella casa de hijosdalgos aposentos, con su torre de almenada, con arco apuntado en la portada bajo los diez roeles del escudo de los Orellana, donde nació y se crió, es un hotelito encantador, lujoso y discreto. Se llama La Casa de Orellana y está situado en el barrio noble de la villa medieval de Trujillo, junto a la iglesia de Santa María la Mayor de la Asunción.


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El hotel cuenta únicamente con cinco habitaciones: la de Francisco de Orellana, la Torre de Don Gonzalo -el más temerario y rebelde de los Pizarro-, la de Fray Gaspar de Carvajal -el capellán, también tripulante de la expedición, quien relató los pormenores del descubrimiento y descenso del Amazonas desde su inicio a su desembocadura en su célebre Relacción del nuevo descubrimiento del famoso río Grande de las Amazonas que descubrió por muy gran ventura el capitán Francisco de Orellana-, la de Cosme de Chaves -padrastro de Orellana-, y la de Ana de Ayala -con la que contrajo matrimonio en la sevillana iglesia de la Macarena el 24 de Noviembre de 1544-.

 

Aún se escuchan por el zaguán de entrada el eco de unas pisadas, jóvenes y apresuradas, que nos llegan directamente desde los primeros años del siglo XVI. Esto es Trujillo. Y ésta, la casa donde nació y creció Francisco de Orellana.


Buenas noches.

 

Hotel Casa de Orellana
Calle de las Palomas, 5-7. 10200 Trujillo (Cáceres).
Tel: (+34) 927 65 92 65
Mov: (+34) 696 70 02 25
Fax : (+34) 927 32 34 63
www.casadeorellana.com


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O como anuncian desde los talleres infantiles de la Fundación Carlos de Amberes de Madrid, una Disparatada Navidadá.

Coincidiendo con las vacaciones, los críos, previa inscripción, pueden pasar unos ratos estupendos. Si tienen entre 5 a 12 años, los últimos días de diciembre y los primeros de enero, tendrán la oportunidad de jugar y crear sus propias obras. Utilizar un teléfono escacharrado, fabricar adornos disparatados, diseñar tarjetas navideñas con pop ups, construir un árbol en el que colgar deseos... Siempre con un toque dada.

Estos talleres han sido preparados como complemento a la exposición "Je suis dada", en la que veintiséis diseñadores contemporáneos de Flandes proponen nuevas normas y nuevos valores en los que haya espacio para el juego y la creatividad.

La escenografía de la exposición tiene como objetivo recrear un entorno surrealista en el que nada es lo que parece. Unos cuervos, que evocan las películas de Hitchcock, vigilan al visitante, mientras el espacio blanco remite a un mundo onírico y las cortinas invitan al espectador a descubrir lo que hay detrás.

Tanto el dadaísmo como el surrealismo desafiaron el orden establecido. Hoy sólo lo hacen los niños.

Disparatada Navidadá!
Talleres infantiles.
Horarios: De 10,00 h. a 14,00 h.
Edades: Niños de 5 a 12 años, distribuidos por edades.

"Je suis dada"
Fundación Carlos de Amberes
C/ Claudio Coello, 99.
Hasta el 6 de febrero de 2011
Web: www.fcamberes.org



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No creo que las monjas del monasterio de las Descalzas Reales de Madrid conozcan la canción de Led Zeppelin, pero de lo que sí deben estar orgullosas es de la prodigiosa y magnífica escalera de su convento. Un año después de haber comenzado los trabajos de restauración de las pinturas de su escalera principal los murales pueden disfrutarse ya, resucitados y plenos de color. Estamos, sin duda, en uno de los rincones con más magia de la capital española.

 

A dos minutos de Sol, a uno de Callao y a medio de Preciados, el monasterio de las Descalzas Reales ha sabido perdurar a través de los siglos como un raro oasis de paz. Clavado en el corazón del Madrid más frenético resulta un inesperado tesoro conservado milagrosamente desde el tiempo de los Austrias.


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 Traspasar sus puertas es como volver a entrar en aquel lejano siglo. Aún hoy alberga un convento de clausura de Clarisas Franciscanas. Y eso que fue fundado en el siglo XVI por la infanta Juana, hermana del rey Felipe II, y en él ingresaron algunas mujeres de este linaje, como la emperatriz María, viuda de Maximiliano II, y su hija Margarita.

 

La comunidad eclesiástica estaba compuesta por treinta y tres religiosas en memoria de la edad a la que Cristo murió. Todas ellas debían pertenecer al linaje real o proceder de familias nobles. Mujeres cultas y poderosas, a través de las que surgió el mecenazgo artístico y unas estrechas relaciones entre la Corte y el monasterio, donde llegaron a tener residencia durante un tiempo las reinas Margarita de Austria e Isabel de Valois.


La escalera real es la pieza más espectacular del convento, con sus frescos, sus pinturas religiosas y, sobre todo, el balcón real, que muestra a la familia completa de Felipe IV. Esta escalera es un auténtico museo de pintura mural, ya que es posible observar en ella diferentes estilos de diferentes épocas.El conjunto aparece coronado por una bóveda con distintos motivos arquitectónicos cuyo techo está decorado con El rompimiento de la Gloria, obra de Claudio Coello.

 

Además, la colección artística que esconde el convento es una de las más valiosas de España. Aquí se encierran cuadros de Brueghel el Viejo, de Zurbarán, de Tiziano, de Claudio Coello, de Sánchez Coello, de Rubens...; y esculturas  de Mena, Montañés y Gregorio Fernández. Sin olvidar el magnífico salón de tapices, donde el músico Tomás Luis de Victoria compuso algunas de sus piezas mayores como maestro de la Capilla Real. La música se escapaba triunfante de los tubos del órgano para perderse escalera arriba.


A las monjas, esta escalera sí que les llevará al cielo.

 

Monasterio de las Descalzas Reales

Plaza de las Descalzas, s/n. 28013 Madrid.

Tel: 91 454 88 00.

Cierra los lunes.
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Amarjargal, Munkhtuya, Otgonbayar, Gantsetseg. Así se llaman las cuatro jóvenes que forman la Manduhai Troupe. Vienen desde Mongolia y presentan un increíble número. Cuatro cuerpos sinuosos y de una flexiblilidad increíble que se mueven en el espacio dibujando figuras imposibles que nos recuerdan a las antiguas tradiciones artísticas orientales. Debe ser tan dificil hacer lo que ellas hacen como pronunciar bien sus nombres.


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Madrid se ha convertido en una ciudad donde la imaginación no tiene límites. Pero si estos días te acercas al Price descubrirás lo lejos que pueden quedar esas fronteras. Hay seres que desafían la gravedad, hombres voladores, chicas que se doblan hasta extremos imposibles, caballos que bailan... La magia, extraña e ilusionante, del circo vuelve por Navidad.

 

"Vuelve al Price por Navidad" es una caja de sorpresas que va abriendo, ante el público asombrado, David Larible, uno de los clowns más famosos del mundo. Podrás ver el verdaderamente impresionante número acrobático de los hermanos Peres, al cómico Cesar Dias, a las Manduhai Troupe doblándose peligrosamente, a los Puzanovi Troupe haciendo un séxtuple salto mortal desde la báscula, a Jacobo Espina bailando a caballo, a Felipe Mejías haciendo arte con arena, a Úrsula Naike y su increíble número de hula-hop, a Bianca Montico desde el trapecio y a los hermanos Álvarez, funambulistas y malabaristas asombrosos....

 

Atención. Suena la música de La Orquesta del Price. Empieza la función

 

TEATRO CIRCO PRICE

3 de diciembre al 9 de enero

Lunes, martes y sábados: 16:30 y 19:30 h

Viernes: 18:30 horas

Domingos: 12:00, 16:30 y 19:30 horas

 

Teatro Circo Price

Ronda de Atocha, 35

Metro: Lavapiés, Embajadores y Atocha

Tren: Embajadores y Atocha

Autobuses: 27, 34, 36, 41, 119, C

Aparcamiento exclusivo espectadores: c/ Sebastián Elcano, 25

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Puede ser, aunque algo caro, un regalo inolvidable. Una noche en el hotel Atrio. Es el primer cinco estrellas dentro de la Ciudad Monumental de Cáceres. Y está a punto de abrir. Es cuestión de muy pocos días. El hotel ya acepta las primeras reservas para el puente de diciembre. Y, salvo imprevistos, los primeros clientes estrenarán el establecimiento la próxima semana.

 

El edificio, imaginativa y respetuosamente restaurado, es mitad palacio, mitad casa fortificada. Pero incrustado en la plaza de San Mateo desde hace siglos, participa de la incomparable belleza de esa amalgama de la arquitectura almohade, gótica, renacentista y colonial que es el Cáceres intramuros.

 

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El signo distintivo es el lujo, tanto en el hotel -nueve habitaciones y cinco suites- como en el nuevo restaurante, que continúa entre los más selectos de España con sus dos estrellas Michelín. No en vano pertenece a la cadena Relaix&Chateaux.

 

Y los precios están, claro, en consonancia. Pasar una noche en una de las habitaciones costará entre 250 y 390 euros, aunque si preferimos una de las suites habrá que pagar entre 410 y 700 euros.

 

Con esta apertura, el restaurante Atrio se trasladará desde su actual ubicación en la avenida de España hasta la plaza de san Mateo. Esta mudanza no implicará el cierre del histórico local, que permanecerá en el mismo lugar. Eso sí, las propuestas de uno y otro serán diferentes. El del hotel seguirá la línea más innovadora y exclusiva que tantos éxitos ha reportado a sus propietarios, y el precio del menú oscilará entre los 89 y los 109 euros. Mientras, el restaurante de la avenida de España pasará a especializarse en la gastronomía más tradicional y su carta incluirá platos con un toque histórico. Comer en él será más asequible, entre 35 y 40 euros por comensal.

 

Los primeros clientes vivirán el privilegio de transitar, literalmente, por el atrio, desde la cripta lenticular de la bodega hasta la pérgola. Ya no sólo nos embelesarán las propuestas de la mesa de Jose y Toño. Ahora nos parece escuchar un nuevo latido en el  viejo corazón de la ciudad de Cáceres.

 

Hotel Atrio

http://www.restauranteatrio.com/hotel/hotel.html

Restaurante Atrio

http://www.restauranteatrio.com

Relais & Châteaux

http://www.relaischateaux.com/es
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Uno se estruja la sesera a la hora de hacer un regalo. ¿Qué compro? Y pretende ser original ¿Qué le puedo comprar? Y lo que es peor,  ¿cómo sorprender a estas alturas? Todos los años lo mismo.

 

GeneticsPhotos corta por lo sano y va al fondo de la cuestión. Plasma tu ADN en un cuadro, una escultura de cristal o una camiseta. Tu genotipo, o el de la persona que quieres, se convierte así en una obra de arte. Una obra de arte que (no podía ser de otra manera) es única, irrepetible. Esta vez tu regalo sí que será personal. Y tan bello como tu código genético.


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Tienen diversas formas de hacerlo. O bien con un G-Portrait de diversos tamaños y colores. Y pueden ser unipersonales, de pareja o de familia incluso. (Aunque estos últimos no parecen muy aconsejables para los que tienen pendientes demandas por no querer hacerse las pruebas de paternidad).

 

O bien con un G-Chromas, diseñado artísticamente utilizando un fragmento de secuencia de ADN de uno de tus genes. Además de pequeñas figuras de cristal (G-Crystal), retratos de bebés con su perfil (G-Portrait Baby) o unas intransferibles camisetas (G-T-Shirt).

 

Si te decides, te envían a casa un estuche con un bastoncillo de algodón que tienes que frotar en el interior de tu mejilla. Lo guardas en su tubo correspondiente y lo envías a GeneticPhotos. Ellos se encargan del resto.

 

A veces te quedas mirando el cuadro, pensativo. Toda la información está ahí, aunque no acabemos de entenderla del todo.

 

GeneticPhotos

Teléfono +34 692 635 123

Web: www.geneticphotos.com

Email info@geneticphotos.com
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