
Ayer, nuestro
primer día entero en tierra, hubo actividad de lo más terciadito. Baxerri y uno
de los "juanes", por eso de no perder el "swing" después de tantos días de
travesía, se escaparon al St. Lucia Golf Resort. Para no herir
susceptibilidades obviaré los resultados del "combate". Serafín y Oli, el
alemán, salieron hacia la otra punta de la isla para bucear. Y los demás
llevamos el Zulú hasta las inmediaciones de la destartaladamente caribeña
Soufrière, donde de nuevo todos juntos pasamos el resto de la tarde a remojo,
en absoluta soledad, en las aguas termales de este rincón de la isla alfombrado
de jungla.

Pasamos la noche
fondeados frente a la playa, despampanante y salvaje, de Malgretout, vigilados
por los "pitons", dos inmensos picachos que en medio de una vegetación con
regusto a paraíso se yerguen sin contemplaciones sobre el mar.
Santa Lucía, a
pesar de contar con una marina del nivel de Rodney Bay o con un buen puñado de
hoteles de lujo, es un mínimo país insular bastante pobre en cuanto uno se
aparta de los cogollos turísticos. Hasta Soufrière, de hecho, no parece que se
acerquen muchos blanquitos. Pochi y yo apenas vimos a un timorato grupito de
ellos mientras hacíamos la compra en el supermercado de la plaza, y de noche,
cuando sólo Serafín y una servidora nos animamos a cambiar las copas en el Zulú
por unas cervezas "piton" bien frías en el pueblo, sólo atisbamos a una rubia
muy bien acompañada que, como nosotros, iba recalando por los bares a caballo
entre lo rasta y lo country y los tenderetes callejeros de pollo a la brasa que
presiden la vida noctívaga de esta esquina del Caribe.
Hoy muy temprano
hemos partido hacia Martinica en dos horas sublimes de navegación, con
estupendo viento de través y por fin, tras 18 días de travesía en empopada,
"orzando a morir". A pesar de estar ya todos negros como tizones el sol nos ha
castigado pero bien, y es que no había quien se resistiera a disfrutar de las
últimas horas de vela sentado a barlovento, bajo un sol de justicia y con un
Campari helado en la mano de esos que uno de los "juanes" sabe preparar como el
mejor de los barman.

Ya de lejos se
nota que Martinica es mucho más "civilizada" que Santa Lucía. A fin de cuentas
se trata de Europa (¿no?): se funciona en euros, sus vecinos gastan pasaporte
francés y por sus ordenadas lomas incluso puede atisbarse algún que otro bloque
de pisos (pocos, afortunadamente, que es también una isla bellísima).
Por la tarde
hemos despedido a Oli, el alemán impasible que apenas ha soltado prenda durante
todo el viaje y se ha leído cerca de una decena de libros de esos de a 600
páginas ejemplar. Me pregunto qué le contará a sus amigos a la vuelta sobre las
improvisadas "actuaciones" con las que de cuando en cuando se amenizaban las
veladas a bordo, de los desayunos con sobremesa de dos horas con los que
empezábamos el día o de las clases de pilates que dirigía cada mañana el
"profesor Baxerri" en la popa. A pesar de ser un hombre de pocas palabras creo
que él también se ha divertido de lo lindo. No era precisamente la alegría de
la huerta, pero no ha perdido la sonrisa ni un momento, y la verdad es que
todos y cada uno de nosotros nos hemos esmerado por hacerle sentir parte del
equipo a pesar de no ser particularmente sociable ni hablar ni papa de español.
Hoy se ha ido
él, y mañana lo hacemos uno de los "juanes" y yo. Ni me atrevo todavía a pensar
en ello.


Bagira sigue a flote. Problemas de enchufe arreglado. ¿Como se te puede escapar pez espada?
Te faltaban 2 cosas, yo y mi caña. He abierto un correo electronico "sagasti@hotmail.com".
Cuentame todo mentira que te creo todo. Sobre todo de pesca. Lo demas me lo imagino.
Saludos a baxarri.
Tengo oferta de llaves fijas a buen precio.
La estoy gozando.