A mediodía en
plena sobremesa, mientras Baxerri y yo teminábamos de fregar los cacharros (hoy
nos tocaba guardia de cocina), oímos a Serafín desgañitarse en cubierta con un
¡¡¡Tierra a la vista!!! No me quedó claro si fue el grito original o el que le
obligaron a repetir los compañeros para, cámara en mano, inmortalizar el
momento.

Después de

Allí, entre
villas, palmeras y yates de lujo, sobrevolaba el sabor del Caribe, con hasta el
célebre "fruity man" que, a bordo de una barquichuela engalanada con banderas
de medio mundo, nos surtió de mangos, papayas y frutas tropicales. Cómo no,
sobre el pantalán también aguardaba un pequeño ejército de rastas dispuestos a
ofrecer todo tipo de servicio y mercancía con un supuestamente cómplice
"Welcome to paradise" (luego, tras comprobar que cada uno a su manera intentaba
darnos gato por liebre, empezamos a sospechar de todo el que aparecía
enarbolando el mismo "grito de guerra").
Brindis con
champán, bastante pena (al menos yo) de que la aventura se estuviera
terminando, y la impresión de volver a ver gente, escuchar tráfico, tener
cobertura en el móvil y caminar sin que se le moviera a uno todo. Hasta tenemos
wifi a bordo, con incluso un canal habilitado para los participantes de


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