Empeñada como estoy en ponerle las cosas fáciles a mi familia, me propuse organizar nuestro viaje de fin de semana con antelación atendiendo a un único requisito: dejar por un día el monovolumen aparcado en casa y emprender la aventura de viajar en tren. Fue difícil, no se vayan a pensar, acostumbrados como estamos a considerar al coche como a uno más de la familia. Con todo el territorio nacional por delante, busqué entré mis favoritos la dirección de Renfe (www.renfe.es) y a volar, digo, a navegar.
Renfe lo da ya todo pensado en su web: destinos, horarios, precios... Y luego están nuestros requisitos: niños de
En un principio se me pasó por la cabeza la opción de los trenes-hotel, ya que el viaje se realiza mientras los niños duermen y ofrece todos los servicios de un hotel. También estaba la opción de acercarnos a un parque temático, pues la mayoría de ellos tiene su propio apeadero y, en determinados periodos, ofrecen además tarifas especiales que incluyen billetes de idea y vuelta y entradas de uno o varios días al parque. Puestos a tener ideas, más cómodo sería organizar una salida didáctica en tren. Tenía varias opciones: el tren de la fresa (Madrid-Aranjuez), el de Cervantes (Madrid-Alcalá de Henares), el cremallera de Vall de Nuria (Girona), el de vapor entre Monistrol y Montserrat, el de la costa entre Alicante y Denia, y así una larga lista de trenes que te pasean por ciudades, suben montañas, se acercan a castillos o recorren parques naturales. Claro que, por un momento llegué a soñar subirnos al Transcantábrico y perdernos ocho días y siete noches por


Yo he hecho con mis hijos el tren de Cervantes y os aseguro que merece la pena. Alcalá de Henares es una ciudad con mucho encanto y para los que vivimos en Madrid sería imperdonable no acercarnos a verla. El trayecto en tren está amenizado por actores, al igual que la visita a la ciudad con lo que es perfecto para ir con niños. Sin duda una propuesta muy recomendable para cualquier sábado de la próxima primavera